ENVIOS GRATIS EN COMPRAS MAYORES A +$51.000.-

Relato de parto

4 de Diciembre de 2017 escribía mi relato:

.

Era la noche del sábado 4 de noviembre (39.4 sdg), lavando algunos trastes en la cocina vino la primera contracción, tranqui, un dolor de ``ovarios`` super soportable, aunque de todos modos me hizo agacharme en cuclillas para poder pasarla. Esa noche comencé a perder el tapón mucoso, cosa que me asustó porque perdí sangre al orinar y fuimos a la guardia del Alvarez para revisarme: cuello borrado, el pre parto recién comenzaba, ``tranquilos papis pueden estar asi una semana`` – Nos dijo Tamara la partera con la que me venía atendiendo en los controles que por suerte estaba de guardia esa noche. Monitorearon el corazón a mi bebe por un rato largo, todo en orden, la sangre era del tapón. Volvimos a casa y bajamos ansiedades, pasamos la noche con esos dolorcitos que venían cada tanto.

Llegó la mañana del domingo 5 de noviembre, los dolores seguían, y Gustavo, mi compañero, pidió tomarse el día en el trabajo para estar conmigo. Tenemos una dietética de la cual me hago cargo con ayuda de mi mamá este último tiempo de la panza, asi que fuimos a su casa que vive a 3 cuadras y me dispuse a dejar todo listo para ausentarme por una semana. Hice números en la pc, separé dinero de algunos proveedoes y le dejé encargado a mamá los pedidos que tenia que hacer durante la semana. Entre medio Gust me hizo un licuado de frutilla (tenia antojo) y un sanguche para desayunar, todo entre contracción y contracción. Terminamos de desayunar y mi mamá me insistió para que vaya a caminar asi ayudaba a la dilatación. Nos fuimos caminando 8 cuadras hasta la plaza de Villa del Parque, nos sentamos un rato ahí, y volvimos. Caminaba super lento, me daban 2 o 3 contracciones por cuadra que las pasaba colgándome del cuello de Gust.

Luego los dolores pasaron de la zona de los ovarios a la parte baja de la cintura. Esos si que dolían de verdad!! Sumandole a que venía con la cintura resentida desde el 3er mes de embarazo. Poca luz, mucho sueño, almohadilla caliente, cama, sillón, inodoro, cuclillas, semisentada con muchos almohadones, acostada, en el piso, probaba tooodo pero la cintura me mataba. Asi pase el día, la noche prácticamente la pase metida adentro de la bañadera con agua bien caliente. Hice caca muchas veces, pis miles, salía de la bañera y el peso de la gravedad me mataba la cintura, quería llorar, era como si viniera alguien y me diera una patada voladora por detrás. Esa noche dormí poco y nada dentro de la bañera, Gust me cuidaba y controlaba las contracciones, se quedaba dormido de a ratos también

A eso de las 5 am no daba más, a la patada voladora se le sumaban puntadas en los costados de la cadera. No había posición, ya no soportaba, le dije a Gustavo que vayamos al Hospital que no aguantaba más. Terminamos de preparar el bolso y nos fuimos al Alvarez, me revisa Tamara que aún no había terminado su guardia y me dice 6/7 de dilatación, vayan para la MEC!

Que felicidad! Esperando el ascensor nos abrazamos con Gustavo y nos pusimos a llorar: Ya llega!! - Nos decíamos. Llegamos a la MEC a las 7am (en 40 min), me revisan, 7 de dilatación, nos internan, me controlan porque sangraba mucho, era el cuello del útero pero mi bebé estaba perfecto. Nos pasan a una sala gigante con la ventana tapada pero igual entraba mucha luz. Camilla, colchoneta, pelota de esferodinamia, banquito de parto, banquito y baño con ducha. La cintura me seguía matando, de vuelta probando posiciones con todos los elementos pero todo me provocaba mucho dolor en la cintura, para esta altura yo temblaba del dolor.

Me traen el desayuno, apenas logro comer algo, a las 13 hs tacto: 7 y medio de dilatación. Yo: QUE??? Nooooo, ya no aguantaba más, quería que terminara, mi tolerancia al dolor ya estaba llegando a su límite. Empecé a sollozar: No puedo más! No quiero más! – Me acobardé y le pedía a Gust que llamara a la partera para ponerle fin a esto. Quería que me saquen a mi bebé como fuera, pero ya no quería más soportar este dolor. Hablamos con la partera, tranzamos una unidad de oxitocina, las contracciones se regularizan y se vuelven cada vez más seguidas e intensas. Yo entro a un mar de emociones pesimistas, las toco todas: lloraba, puteaba, lo agarraba a Gustavo fuerte, él me masajeaba la cintura, me contenía de todas las maneras posibles, y yo deseaba que se acabará el mundo y todas las personas en él .

16 hs aprox, seguimos con la misma dilatación: No! Ya basta! Ya lo intenté, saquenmelo – Suplicaba- No quiero mas!. - Pero estas entera!- Me decía la partera – yo he visto madres que no daban más en serio, vos estas re bien!.- Que carajo le importa cómo me veo, pensaba yo, quiero que me lo saquen! En ese tacto se me rompe la bolsa, salió con meconio viejo, mi bebe estaba perfecto: -Seguí asi mami, que vas bien. Pero yo ya no podía más. Vienen las dos jefas de obstetras, me hablan, me alientan, me convencen, vos podes dale, acepto muy entre dientes, me ponen la segunda unidad de oxitocina:- porque no vas a la ducha? Me dice una, tenelo ahí si queres! Vamos con el pie del suero con oxitocina, el banquito y Gustavo a la ducha. A esta altura yo ya estaba en bolas hace rato, me daba fío, calor, temblaba de los dolores. Gustavo se queda en calzones, se sienta en el banquito y yo siento una nalga en el piso de la ducha y la otra en el aire, de costado apoyada sobre Gustavo, el agua dándome en la espalda, una posición cómoda para poder hacer la fuerza del pujo.

Las dolores cambiaron, ya las contracciones venían con mucha sensación de pujo, y empezaba a sentir mucha presión en la cola. Asi estuvimos un buen rato. En una se acerca la jefa de obstetra que me había convencido antes y cuando nos ve a los dos en la ducha se le dibuja una super sonrisa: Estos entendieron todo habrá pensado.

Viene Erica la partera, se tira en la ducha y me revisa, vas bien me dice, segui así. Para este entonces entre contracción y contracción ya no había nada de dolores, los dolores de cintura se habían ido completamente, un alivio para mi. Vuelve Erica, me ofrece sentarme en el inodoro para revisarme, estas casi completa me dice, no lo podía creer. Ya todas las contracciones eran de pujo. Erica se guiaba por mis gritos para saber cuánto me faltaba.

Y de repente los gritos cambiaron. Viene la contracción y mi grito/quejido se transforma, era el grito primal: un grito que salió de mi pero no era mio, venia de las entrañas, glutural, escucharlo me causó miedo de mi misma, era instintivo e inevitable, cuando sucedía la panza se me ponía dura como una piedra y sentía como se me iba abriendo la parte de abajo de mi cuerpo. Inmediatamente pasada esa contracción mi compañero me mira con una cara: Que fue eso?? Me estaba transformando en un animal:- Disculpame! Eso no es mio, no sé de donde salió!. A partir de ahí todo fueron risas, chistes, con cada contracción esos gritos eran más fuertes, más intensos, me reía después que pasaba porque no lo podía creer, me dejaba con dolor de garganta.

Vuelve Erica, yo seguía en el inodoro, me ofrece pasarme al banquito de parto para salir del baño. Acepto, pasa la contracción y nos pasamos (a esta altura entre contracción y contracción yo me podía bailar una cumbia, estaba perfecta). El banquito lo pusieron delante de la cama, Gust se sienta en la cama detrás mio y me sostiene debajo de los brazos, Erica va preparando todo para recibir a nuestro bebe. Ahí me di cuenta que ya no había sol, había perdido la noción del tiempo. Con luces apagadas Erica me revisaba con el espejito y la linterna de su celular. Eran las 18:55:- Mira que a las 20 hs me voy eh!- Me dice, y yo le contesto que ni en pedo estoy una hora más así, que más vale que nazca antes!. Se ríe y me dice que me quede tranquila que no tarda en nacer.

En una le pregunto si me podían dar hemorroides de tanta fuerza que hacía en los pujos y me dice que puede ser: Erica no podés mentirme aunque sea en este momento por favor! Decime lo que quiero escuchar! Le decía y me estallaba, todos nos reíamos. – Acordate como hacer la fuerza en la panza con la contracción- Me decía Gustavo. – Pero es re difícil boludo!! Te juro que es re difícil!- Le contestaba y nos seguíamos riendo. Realmente me parecía muuuy difícil concentrarme en hacer la fuerza, hasta era mucho más fácil si no me concentraba y lo dejaba solo ser.

Se empieza a asomar la cabeza, siento toda la apertura en mi, y un calor terrible ahí abajo: el anillo de fuego. Le toco la cabeza a mi bebé, Erica me muestra por el espejito y se veía un bulto azul sobresaliendo de la vulva, nada parecido a una cabeza para mi jajaja.

-Ya se vé- me dice Erica, - En serio lo ves?- Le pregunto- Si, si!! – Y si lo ves no lo podés sacar???? Jajaja más risas, yo ya estaba entregadísima, las hormonas ya habían hecho su efecto en mi.

Al fin sale esa cabecita, pasa la contracción y Erica lo voltea para que salga su cuerpecito provocando la siguiente contracción. Fue seguido, todo junto, no tuve tiempo de nada. Y ahí salió enterito, me lo puso inmediatamente en el pecho. Dante no lloraba, yo estaba temblando, recuperándome de esa última contracción, ni me di cuenta que estaba arriba mio, hasta que de repente se mueve algo en mi pecho, miro para abajo y ahí estaba, era mi hijo moviendose. En ese momento volví al planeta, miré a Dante por primera vez y le di la bienvenida. Gustavo estaba con una risa de tonto super nerviosa mientras se le caían las lágrimas encima de mi hombro.: -Sos papá boludo! Sos papá!.

Deja de latir el cordón y lo corta, la placenta salió enseguida, Erica ayudo jalando del cordón un poquito. Me cosieron con mi hijo en mi pecho, el de Neo vino y le pedimos un rato más con Dante antes que se lo lleven. Volvió a la media hora masomenos, lo llevo Gustavo a upa a hacerle los controles y recién ahí cuando lo pincharon reconocí el primer llanto de mi hijo a lo lejos.

Volvió Gust con nuestro bebé y es hasta este momento que escribo mi relato con Dante durmiendo en mi pecho que no nos hemos vuelto a separar nunca más.

da55f73e6c774be0fc72afd0b242b9aabd1ac3df5678b68c67d8f6d3e0e5900819577.jpg


Y si llegaste hasta acá, te quiero regalar algo🎁



Los relatos de parto tienen algo poderoso. Nos permiten asomarnos a la experiencia de otra mujer, conocer sus miedos, sus deseos, sus decisiones, lo que salió como esperaba y también aquello que no. Y, sobre todo, nos recuerdan que detrás de cada nacimiento hay una historia.


Por eso, si te gustó leer este relato y tenés ganas de conocer muchas otras experiencias, quiero recomendarte una comunidad que para mí es una herramienta enorme: el grupo de Facebook “Para saber con quién parimos”.


Es una red de mujeres de todo el país que comparten sus relatos de parto, experiencias y recomendaciones —o desrecomendaciones— de profesionales e instituciones de salud con quienes transitaron sus embarazos y partos.


Hay experiencias de hospitales públicos y privados, clínicas y sanatorios, partos institucionales y personalizados, con epidural, sin anestesia y de muchísimas maneras diferentes de parir.


Tener información también es una forma de prepararnos.


¿Cómo entrar al grupo?


El grupo es secreto, por lo que no aparece públicamente como un grupo al que simplemente puedas entrar, el único requisito es que estés buscando información o quieras compartir información.


Para solicitar el ingreso:


1. Buscá en Facebook a “Parasab Analia (Para saber con quién parimos)”.

2. La foto de perfil dice “Para saber con quién parimos”.

3. Enviále una solicitud de amistad.

4. Después, mandale un mensaje privado contándole por qué querés ingresar al grupo.


Y listo. 🌿


Etre todas, vamos construyendo algo que ninguna puede construir sola: una red de información y experiencias para poder tomar decisiones más conscientes sobre nuestros nacimientos.


Mi carrito